Vamos a ahorrarnos tiempo, vernos a deshoras y en lugares desconocidos. Déjame besarte el cuello, las orejas. Mirarte detenidamente, tomarte de la mano. Puedes decirme las cosas que te has callado, románticas y vulgares, te dejaré que me odies un poco después, cuando la soledad de tu silencio te oprima el alma. Dime las cosas que haces pensando en mí, vuélvete mi espía, mi guardián. Yo también te deseo, te pienso, me toco. Yo también soy tu espía.

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