martes, 30 de julio de 2013

«¿Cuál es su opinión?
—No está mal. Pero creo que les da demasiada importancia a las palabras.
—¿Las palabras? Pero, cuando se escribe, son importantes, ¿no?
—Sí y no. El sentido de la palabra es más importante que la palabra en sí.
—¿Qué quiere decir?
—Bueno, una palabra es una palabra y las palabras son de todos. Basta con abrir un diccionario y
elegir una. Es en ese momento cuando se vuelve interesante: ¿será usted capaz de dar a esa palabra un
sentido particular?
—¿Como cuál?
—Coja usted una palabra y repítala en uno de sus libros, por todas partes. Cojamos una palabra al
azar: gaviota. La gente empezará a decir cuando hable de usted: “Ya sabes, Goldman, el tipo que habla
de gaviotas”. Y después, llegará un momento en que, al ver gaviotas, la gente empezará a pensar en usted.
Se fijarán en esos estridentes pájaros y se dirán: “Me pregunto qué es lo que Goldman ha podido ver en
ellos”. Y después empezarán a asimilar gaviotas y Goldman. Y cada vez que vean gaviotas, pensarán en
su libro y en toda su obra. Ya no verán esos pájaros de la misma forma. Sólo en ese instante estará usted
escribiendo algo. Las palabras son de todos, hasta que uno demuestra que es capaz de apropiarse de
ellas. Eso es lo que define a un escritor. Y ya verá, Marcus, algunos querrán hacerle creer que un libro
tiene relación con las palabras, pero es falso. Se trata de una relación con la gente».

Un trance tan absurdo que ni mi propio par de anteojos me dejaba encontrar la salida.
Siendo una tarde déspota, de esas que solo te abrazan la cintura, me encontraba marginada e independiente, añorando la dulce ignorancia del no saber, del leve susurro de las palabras sin dueño, de sus palabras. 
Pero ahora recuerdo el sonido de su voz hasta al bañarme, y el agua me gorgotea y me dice "Nena".

La noche ha llegado, y me duermo pensando que quizá, quizá mañana no me llame por mi nombre.
Dibi
"Estoy tan contenta de que tuvieras tiempo para verme, ¿Cómo va tu vida? Dime cómo está tu familia, no los he visto en un largo tiempo. Luces bien, más ocupado que nunca, tuvimos una pequeña charla acerca del trabajo y el clima, tus guardias están altas y sé por qué. Porque la última vez que me viste sigue ardiendo en el fondo de tu memoria, me diste rosas y yo las deje marchitar.
Así que aquí estoy tragándome mi orgullo, frente a ti y pidiendo perdón por aquella noche y yo vuelvo a diciembre todo el tiempo. La libertad es un privilegio que no sirve de nada cuando estoy aquí extrañándote, deseando haberme dado cuenta de lo que tenía cuando eras mío. Volvería a diciembre, cambiaría todo y lo haría todo bien.
Yo vuelvo a diciembre todo el tiempo.
Estos días no he dormido bien, me quedo parada llevándome a mí misma atrás, cuando tu cumpleaños pasó y yo no llamé. Y después pienso en el verano y todos ésos maravillosos momentos, te miré riendo en el asiento de copiloto y me di cuenta de que te amaba en el otoño. Y después el frío viene, los días negros, cuando el miedo se arrastraba en mi cabeza, me diste todo tu amor y todo lo que te di fue un adiós."
"El horror, y en realidad te quiero decir error, de haber guardado ese silencio. Te hace sonreír con una puntada. Lo tenés en la garganta, te pica, no hay forma de que quieras hacer una digestión razonable y natural. El error, la puntada, la vuelta de cara, y que te quise mucho a veces me sacan un poco de lugar. Y nada, absolutamente nada, se quiere poner en su lugar cuando estoy caminando así. Y el silencio te consume hasta las ganas. Y mis ganas, se escondieron para que parecieran que nunca existieron. Y perdón. Porque me hubiera gustado aclarar la garganta y dejar las puntadas. 
A veces es una mierda irse para que una no termine tan embarrada. Una mierda asustarse, morderse y callarse. Irse, una. Como si un puente (Cortázar, creo) se sostuviera solamente de un lado. Sola, mintiéndome un poco.
Pero vos tampoco te aclaraste la garganta. Me muero en las noches en tu voz que no suena. Y entonces nunca sé como responderte lo que nunca me preguntas. Y vos nunca sabes como pedirme que me quede, o exigirme claridad. Y el puente ya ni existe y vaya a saberse si existió. Entonces escuchas lo mismo que yo: “Un vinculo sin dialogo no sirve”.
Y nos vamos por donde vinimos recordando que en realidad nunca nos vimos venir..."
No se sabe nunca