domingo, 27 de enero de 2013

Ya no puedo confiar en las personas. Pero sé confiar en un árbol.

Te dije que me iría, incluso antes de llegar.

"Quiero guardar luto a la parte de mí que llevaba muriendo tanto tiempo y que, al fin, hoy murió."

"Ya no sé si aquello que truena cuando me muevo son mis huesos o mi corazón."

"Vuelo porque puedo hacerlo y porque es la única manera de existir que encuentro."

Quisiera poder hablar contigo, aunque no tengamos mucho qué decir últimamente. Podríamos llenar el aire de palabras, al menos, para callar las heridas que hoy nos tienen de camino a otro lugar.

Yo también nos escuché en esa misma canción y ahí nos dejé.

Aún no puedo encarar mi muerte.

"Sería fácil decir te extraño… T-E—E-X-T-R-A-Ñ-O… con letras grandes, para que lo veas, te extraño como todos los días que te imagino sentado viéndome o viendo cualquier cosa. O como cuando imagino que te abrazo fuerte y te beso de improviso. Te extraño mucho, cómo esta mañana mientras tomaba té y la silla estaba vacía. Te extraño cuando voy a dormir y no hay a quién darle beso de buenas noches. Te extraño mientras los dedos mis pies se congelan, te extraño cuando pienso que resultaría más cómodo dormir en tus brazos que en las almohadas. Te extraño y es estúpido suponer que lo sabes. Que placer tan sublime es escuchar “me haces falta”, “te he extrañado”. El corazón late fuerte, los ojos se abren como platos, ojalá sintieras ese placer. Te extraño, te extraño como lo hacía antes de conocerte, antes de nombrarte. Ojalá lo sepas, ojalá me leas y te des cuenta."

Fue hasta que dejé de quererte que comprendí que no te quería tanto.

viernes, 25 de enero de 2013

No soporto mas tus despedidas, ni tus abrazos fugaces. No soporto que me beses la mejilla, no después de todo. No soporto que aguardar por ti, ni pretender lucir hermosa en las noches, incluso cuando se que no vendrás. No soporto lo clandestino que se ha convertido todo, incluso el verte. No soporto el frío de la noche, estar pensando en ti, gastarme en letras... gastarme en ti.

Con el paso del tiempo empecé a olvidar hasta su rostro, aunque siempre persistió en mi memoria una forma de acercarse, un estar, una forma de opinar desde cierta distancia y desde cierta tristeza.