sábado, 24 de mayo de 2014

Tu eras mi estación favorita, contigo no habían posibilidades de que llegase el invierno, y es que llevabas el otoño en los ojos y hacías que me adentrara en ellos. Bien podía sentarme bajo un árbol cuyas hojas tendían un tapete sobre el césped y escribirte, escribir porque amaba perderme contigo o dentro de ti, escribir lo que mas pudiese para el día en que cambiara de estación esas letras me abrigaran el alma .

Ya hubo cambio de estación amor, es invierno y si que me ha pegado duro, si que he necesitado algo de todo aquello que guardé de ti, mi estación favorita por siempre, mi otoño por dos años y mi invierno por los que quedan. Aquí no hay refugio como lo había en tus ojos, aquí estoy expuesta por completo, aquí la nieve me congela el pensamiento y no me deja razonar. No estaba preparada para esto, no tenía chaqueta, ni guantes ni bufanda, tenía tan solo una blusa de tiritas y el corazón muy rojo, peor qué puedo decir... Para casi nada en la vida se esta preparado.



Laura Fuentes.

martes, 20 de mayo de 2014

Poco a poco olvidarás

La ruta del bus que te llevaba a mi casa
el número de teléfono que marcabas hasta las tres de la mañana
la caligrafía de mis cartas y la forma horrible en la que las doblaba
los berrinches que te hacía cuando quería que te quedaras un poco mas
la manera en la que respondía a tus llamadas
ese ingrediente secreto que decías que le ponía a la gelatina roja
la primera vez que me abrazaste mientras me hacía la dormida
nuestro primer y único viaje juntos
la manera que teníamos de contar los días
los ríos que lloraba cuando no entendía nada
Los abrazos que me dabas y la forma en que secabas esos ríos
la ropa que llevaba el primer día que me viste, y el último día que te besé

poco a poco olvidarás
todas esas cosas mías

sin siquiera notarlo

antes
mucho antes

ya me habrás olvidado a mi.

Laura Fuentes

domingo, 13 de abril de 2014

 Querido extraño 


Lo pensé mucho antes venir aquí a despojarme de estas letras, pero con el paso de los años, se cumulan y hacen peso, ¡ y sí que pesan bastante!. No creas que te escribo con intensión de recibir algo a cambio, hace tiempo empecé a poner en práctica eso de dar sin esperar, ahora solo doy por convicción . Creo que si lo hubiese entendido a tiempo, el darme contigo no me hubiese dolido tanto, pero no fue así, y aquí te traigo una a una las esquirlas que me siguen lastimando.  Te traigo las razones por las cuales decidí dejarte ir, y es que no había algo que me rompiera más, que el tenerte a mi lado sin sentirte mío, sintiendo solo el frío de las caricias vacías cada vez que pasabas tu mano por mis mejilla, musitando  - Todo estará bien pequeña, pronto pasará el mal tiempo-  y ya no estaba dispuesta a esperar más, conocía las comisuras de tus labios, las sabía leer, sabía leerte, entendía lo que querías, y ahora caigo en cuenta que el problema jamás fue de entendimiento sino de aceptación.

Aquí te tengo, entre el lápiz y el papel, inmóvil, para hacerte a mis ganas, para repisárte en cada parte de la historia que me dejó cicatriz, y es que de nada me serviría cambiar de piel si las marcas van por dentro, sí las promesas que se lanzaron una vez al aire se nos fueron tan arriba que nos fue imposible alcanzarlas, y eso... eso también te lo entrego.
 ¿Sabes? a la larga con el tiempo quizá no importe, y no se tampoco si la dirección a la cual enviaré esta carta aún sea la tuya, pero vine aquí también porque las cargas entre dos son mas ligeras, así no seas tu quien  la aligere, así sea solo asunto entre el olvido y yo, así sean solo letras abandonadas en una hoja que mañana alguien pisará, o se la lleve el viento, o se arrumbe en un cajón... el cajón de los recuerdos.


Con sentimiento, el que sea, Laura.



jueves, 20 de marzo de 2014


¿En qué momento empecé a perderme?

Siento el pecho como se me vuelve a desarmar, me late tan fuerte y tan rápido el corazón, que no me permite escuchar nada mas. No te puedo, no lo puedo sacar de mi cabeza, me retumba la memoria cada frase, cada punto, cada palabra, cada silencio, conozco tus silencios y eso me desmorona aún mas. ¿ Desde cuando me deje en tus manos tan entera , tan expuesta?. No me puedo concentrar, mis dedos se atreviesan entre sí, y sólo quiero escribir, que todo lo que está en mi interior se transforme en letras. A ti muchas veces te volví poesía,  te hice lo mas mío que pude y pasé a ser mas de ti que de mi. Aquí vine a decir que aquel otoño que cargabas en tus ojos me llenaba de ilusiones el alma, me hacía respirar un aire lleno de promesas por las cuales mataría por cumplir. Aquí te amé entre tantas letras , definía mis locuras, mis emociones, y hasta lo que no sabía qué era con tu nombre, y aquí quiero encontrar mi escape... necesito que alguien me recuerde la maldita razón por la cual no se debe amar mas de la cuenta, y quizá cuando lo sepa deje de llorar.

Lf

viernes, 17 de enero de 2014

Pienso en ti cuando me place, siempre que me dé la gana y como me dé la gana. Nada me lo impide, nadie me detiene. ¿Sabes el alivio que es eso? Nuestro encuentro de ayer fue para mí como un salto cuántico. Logré verte como si existieras sólo para mí, como si hubieses sido creada sólo para mí, como si el restaurante italiano hubiera abierto especialmente para nosotros, como si la mesa se hubiese hecho a propósito para que nuestras piernas pudieran tocarse debajo, como si la retama amarilla de la puerta de mi casa hubiese sido plantada exclusivamente, veinte años atrás, previendo que florecería veinte años más tarde, cuando nosotros nos besáramos y nos abrazáramos delante de ella.
Daniel Glattauer

¿Qué me falta, Leo? Me faltas tú. (Desde antes de saber que existías.)

Entonces me doy cuenta de lo que es: es él. Algo en él me hace sentir apunto de caer. O de derretirme. O de arder.

¿Me mira y tengo escalofríos? ¿Quién demonios soy?

"Meto mi cabeza en su cuello por una cierta apariencia de estabilidad, porque se siente como si toda la Tierra se hubiera desplazado de su eje y Holder es el núcleo."