domingo, 1 de abril de 2012

Pero ha de ser de esa clase de capuchino ligero hecho con café que no esté quemado y leche desnatada, que te bebes cerrando los ojos y cuando lo haces casi te parece ver una vaca que te sonríe y te dice: “Te gusta, ¿eh?” Y tú asientes con la cabeza mientras alrededor de la boca se te queda un ligero bigote de espuma de nata y café, y sonríes encantada con tu mañana.
Federico Moccia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario