Cerca ya de medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado.
viernes, 26 de octubre de 2012
Caminar me da ideas. Cuando toco el fondo, me recupero, pero el fondo merece ser explorado. Por la mañana tengo que levantarme, porque, si no, caigo muy rápido en la crisis del monólogo interior. Quiero darle una oportunidad al nuevo día. Por la noche, antes de dormirme, me imagino distinto de lo que soy, desde ese día en que París es una mujer que me dejó.
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