domingo, 6 de mayo de 2012

Amiga oscuridad, no estás y te extraño, sin ti, me siento observada, incompleta, me faltas. Rodeada y llena de ojos invisibles que no son los tuyos, puedo ver tanto… y todo es lo que siempre he sabido, eso que la claridad permite ver, me asusta, duele. Me incomoda enfrentarme conmigo bajo esta luz incandescente. Tanto polvo, tanto desorden. Todo está tan sucio y descuidado, vivir en ti, oscuridad, es cómodamente venenoso, eres ese lugar donde solo importa la apariencia general del objeto, el tamaño, la forma que se palpa con las manos, no se toma en cuenta el detalle, no importa el color, no se ve que tan sucio o roto esta, todo eso que se supone deberíamos amar y cuidar. En tu reino las cosas pasan a ser solo “ese objeto con el que te puedes tropezar, y con eso basta. En ti, con saber que las cosas simplemente “están”, es suficiente. Eres un estado pleno de supervivencia en donde la idea de la belleza desaparece, te comes a esas ideas llenas de luz que son tan claras porque están hechas de lagrimas. Extraño sentirme allá donde reinas, un sitio donde lo que importa es corroborar que aún no he muerto.
Inés Mago.

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