Cerca ya de medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Como flecha calculada, directa, precisa y justa, cae fría una gota de lluvia sobre mi ojo izquierdo, me detengo, miro al cielo y le digo: esta bien, prometo no olvidar llorar.
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