viernes, 16 de marzo de 2012

Reconozco que quise caminar por todo el mundo y por tu espalda.

Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza.
Julio Cortázar.

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