martes, 20 de marzo de 2012

Caminábamos bajo la lluvia y eran las gotas que bajaban por su boca las que me hacían estar apunto de ser alcanzada por un rayo si me seguía manteniendo en las nubes. ¿Había alguna vez detallado con exactitud unos labios en movimiento como en ese instante? Creo que si, pero no de esta manera, no unos labios así. ¿Como podía atender a sus palabras?. Me explico mejor, asentía a todo lo que decía sin excepción alguna.
 Eran aproximadamente 5 calles las que restaban para decirle adiós, pero la costumbre era extenderlas a 10. Si, ya teníamos una costumbre y para mi, era sagrada. 
- Vamos, que no escampe por favor!, grité de una manera impresionante. Creo que está de mas decir que el que dirán se esfumaba de la misma manera que lo hacían poco a poco las gotas que caían del cielo. Pero el, estaba de acuerdo conmigo. De alguna manera estaba al igual que yo, obsesionado por la forma en que me hacía lucir el agua en mi cara  y la ropa ajustada al cuerpo, que jamas solía usar. A menos que una fuerte lluvia la obligara a adherirse por completo a mi.
 Lf

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