sábado, 17 de marzo de 2012

Imaginate un tren, un tren gigante, con muchos vagones. Imaginá que subís en el un día de lluvia como hoy. Hay demasiadas personas en el andén, y muchos más dentro del vagón. Y entre todos esos rostros, entre todas esas vidas que van o vienen, reparás en una mirada. Una sola mirada que hace olvidar el tren gigante con sus muchos vagones. Una mirada que desenfoca el mundo. Tú.

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