Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos. Con lo poco que sé de ella, te diré que nada vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que te empuje a hacer cosas de la que jamás te creíste capaz y arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca o tus yo qué va.

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