lunes, 19 de marzo de 2012

Serán las palabras que no se me acomodan. O la torpeza de mis dedos. Las teclas insuficientes. Las moscas interesantes. Los poemas caducados.

Si por lo menos pudiera dejar de pensar. Los pensamientos son lo más insulso que hay, más aún que la carne. Son una cosa que se estira interminablemente, y dejan un gusto raro. Y además, dentro de ellos están las palabras inconclusas, las frases esbozadas que retornan sin interrupción. Sigue, sigue y no termina nunca. Yo alimento esta especie de rumia dolorosa: existo. ¡Qué larga serpentina es esa sensación de existir!
Jean Paul Sartre

No hay comentarios:

Publicar un comentario