Y a mí que en días como hoy me hace tanta falta saltar. Deambulo entre pisos, paso indicaciones, digo: uno, dos… solución, medicamento… ¿pero dónde quedó la estasis sensorial previa al respiro? ¿Dónde? Ya no vivo de amor, ni muerta de alma, ni sufriente de piel. Deambulo y digo: uno… dos… tres… Ayuno de encuentros.
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