Cerca ya de medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado.
lunes, 19 de marzo de 2012
Y sin saber por qué sonreímos al mismo tiempo y nos besamos largamente sentí que nuestras caras y nuestras bocas componían el reloj de arena donde una vez más empezaba a correr el fino chorro de un tiempo silencioso e inútil…
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