viernes, 6 de abril de 2012

Estaba  tan enojada, hasta el punto de llegar a sentir un horrible nudo en mi garganta  por un par de minutos. 

Me hubiera encantado que se enterara de lo mucho que me molestaba lo que hacía, o mejor aún, lo que dejaba de hacer. Pero no estuve dispuesta a hacerlo. Para ser sincera, no estaba dispuesta a nada mas que tuviera que ver con él en esa noche.

Pero ahora... ahora no se que pensar. Se me vienen  todas  de ideas a la mente sin importarles si quiero que estén ahí metidas o no. Lo único que tengo claro, es que lo dejé avanzar,  y eso, justo eso, era lo que más temía. ¿Como demonios lo saco de mi mente ahora?. ¿Será que le interesa saber que por momentos lo que más quiero es meterlo en una caja y mandarlo de una patada hasta la luna? la verdad no se, y tampoco se si le interesa saber que si eso pasa, yo misma iría a traerlo de regreso.

¡Es que me revienta! me dan ganas de decirle todo y al mismo tiempo nada. No recuerdo la última vez que me sentí de esa manera, ni la última vez que sentí algo así por alguien. Pero ahora que lo siento, siempre pasa algo, que no pasa absolutamente nada, es como si las palabras que están preparadas para esa ocasión quisieran jugar a las escondillas cuando deben aparecer, cuando se deben mencionar. O es simplemente que no hay nada que decir, que todo está completamente claro, tanto, que una frase más sería obviarlo todo.
Lf

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