Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quién jamás le ocurrirán esas cosas. Y entonces una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro. Tus pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas de la cama y vas a la ventana. Tienes seis años, afuera cae la nieve y en el jardín las ramas de los árboles se están poniendo blancas. Habla ya antes de que sea demasiado tarde y confía luego en seguir hablando hasta que no haya más que decir. Después de todo se acaba el tiempo, quizá sea mejor que de momento dejes tus historias a un lado y trates de indagar lo que ha sido vivir en el interior de este cuerpo desde el primer día que recuerdas estar vivo hasta hoy.
Paul Auster.
Paul Auster.
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