Cerca ya de medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado.
jueves, 12 de julio de 2012
No supe decirle a una persona cuánto la quería, cuánto la pensaba, por vergüenza, por déjame manipular por esas olas de escalofrió que me recorrían todo mi cuerpo cada vez que él se iba, y yo volvía subiendo las escaleras de mi casa. Sola.
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