"Nos hace falta escalar la luna" dijiste hace ya un buen tiempo. Recuerdo tu mirada, recuerdo la mía. Te pregunté enseguida qué pasaría si la luna no se dejase, y respondiste con una sonrisa - aún así, la escalaremos. Así ella no quiera, así nadie quiera, así sea a escondidas-, encendiste tu cigarro y te asomaste a la ventana...
- Ven un momento- dijiste
- Ven un momento- dijiste
- ¡Odio que estés fumando, y lo sabes bien! Cuando lo acabes, estaré contigo- exclamé un poco enojada.
- Ven, prometo que lo apagaré a penas entiendas a que me refiero cuando digo estaremos allá arriba- Sonríe y me extiende su mano.
Me levanto de la cama, recojo mi cabello, me dirijo a la ventana y lo tomo de su mano.
- ¿Ves el humo que sale del cigarro?- pregunta con la mirada fija en él.
- Sí, no solo lo veo, siento también que me lo trago- Respondo con enfado, realmente, odio que fume.
- Bueno, intenta hacer que el humo no ascienda. Coloca tu mano unos centímetros mas arriba, frénalo por un momento.- Propone con firmeza.
- ¿Estas loco?- Lo miro y mi enojo empieza a desvanecerse.
- ¡hazlo! - Sonríe.
- Sí, no solo lo veo, siento también que me lo trago- Respondo con enfado, realmente, odio que fume.
- Bueno, intenta hacer que el humo no ascienda. Coloca tu mano unos centímetros mas arriba, frénalo por un momento.- Propone con firmeza.
- ¿Estas loco?- Lo miro y mi enojo empieza a desvanecerse.
- ¡hazlo! - Sonríe.
Pongo la mano unos centímetros mas arriba del cigarro, y como era de esperarse, nada puede hacer para impedir que el humo siguiera su camino al cielo, así el intentara también desviar su rumbo, seguiría elevándose poco a poco hasta deshacerse.
- Así es esto, muchas personas intentan detenernos... pero no es algo que este en sus manos, es algo que esta en el alma, lo llevamos dentro. Mientras yo exista, como este humo, te seguiré amando y el seguirá subiendo. Así funciono... ¿ahora entiendes por qué me gusta fumar?- me mira con ojos traviesos, muy seguro de sus palabras.
- No creas que con esto que me acabas de decir, aceptaré el hecho de que fumes, lo sigo repugnando- Sonrío, apago su cigarro, lo tomo de su camisa y le robo un beso. Unos cuantos.
- Así es esto, muchas personas intentan detenernos... pero no es algo que este en sus manos, es algo que esta en el alma, lo llevamos dentro. Mientras yo exista, como este humo, te seguiré amando y el seguirá subiendo. Así funciono... ¿ahora entiendes por qué me gusta fumar?- me mira con ojos traviesos, muy seguro de sus palabras.
- No creas que con esto que me acabas de decir, aceptaré el hecho de que fumes, lo sigo repugnando- Sonrío, apago su cigarro, lo tomo de su camisa y le robo un beso. Unos cuantos.
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