Cerca ya de medianoche, en esas horas en que todo se vuelve dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado.
jueves, 12 de julio de 2012
Te deje mis años de oro, oxidados, la mueca a la que me gustaba llamar sonrisa, el llanto al que apode costumbre, la risa que se ausentaba, esperando en un banco... Te deje el cuerpo, ese que de memoria, tan de memoria amabas.
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