"No me importa de que amores le guste hablar a la gente, necesito de todos para descubrir que es y porque a veces se va. Descubrir por qué un contacto, un sólo contacto puede ser capaz de electrizar todos mis nervios, llegar hasta mi cerebro y sonreír. Descubrir qué hace que una mirada fija pueda ser eterna en la memoria y entender por qué nos enamoramos de un sólo brillo ocular.
Es acercarse demasiado al detalle, dibujar en escenas infinitas los pensamientos fugaces, es llorar y sentir los ojos pesados porque algo anda mal pero quieres volar, quiero volar. Y con volar me refiero a sentarme en un andén, cegarme con las luces de los autos, querer tirarme a ellos y despertar bajo una lámpara hospitalaria; después estar en lo alto de algún lugar viendo la luna, llegando hasta allá por escaleras, ofreciéndole mi mano a alguien más para que suba conmigo, para presentarle a esa constante amiga. Volar es cerrar los ojos, dar giros mentales y abrirlos de repente, con la confianza suficiente en mí, con la confianza de que todo va a estar bien."

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