viernes, 20 de abril de 2012

Ambos tenían los ojos cerrados y parecían perfectamente satisfechos. Si encuentras a una persona así, alguien a quien puedas abrazar y con la que puedas cerrar los ojos a todo lo demás puedes considerarte muy afortunado. Aunque solo dure un minuto, o un día.
Patrick Rothfuss, El nombre del viento.

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