No hay como sumergirse en el silencio, abrirle los brazos, cogérselo poco a poco, degustar sus sabores, advertir sus movimientos e ir sucumbiendo perezosamente; que vayan decayendo tus ojos, tus párpados, tu lengua, la osadía, las ganas, las esperanzas; para no tener que soportar los ruidos, el sol, las ganas, el teléfono, la burocracia, la filantropía, las mentiras, el internet, las malas lenguas, todo, todo eso que no toleras se irá muriendo contigo, y esa sí que es una buena forma de matar al tiempo.

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