jueves, 30 de agosto de 2012

Tuve la sensación de que podía caer dentro de aquellos ojos.

No importa si escribo un par de líneas en nombre de tu recuerdo.

Y lo cierto es que no me gusta este cosquilleo de saber que ninguno de tus corazones es mío.

Temes a la imaginación. Y a los sueños más aún. Temes a la responsabilidad que puede derivarse de ellos. Pero no puedes evitar dormir. Y si duermes, sueñas. Cuando estás despierto, puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos.

Había despertado una parte de mí que llevaba largo tiempo durmiendo. Al darme cuenta, me sentí tan triste que se me saltaron las lágrimas. Ella había sido una mujer excepcional. Alguien hubiera debido salvarla.

lunes, 27 de agosto de 2012

Vecina, quiero pedirle un favor, resulta que me puse a escribir y en el último momento me di cuenta de que me había quedado sin palabras. Se me terminaron cuando la conocí a usted, y las bibliotecas ya están cerradas y es muy temprano para que abran los cabarets. De manera que pensé que quizá usted podría prestarme unas pocas y mañana se las devuelvo...

Uno no puede hablar acerca del misterio, uno debe ser cautivado por él.

Esas mujeres por las que uno es capaz de escribir su nombre con sangre, de amarlas en paz; Las mañanas eran un lapso de tiempo transparente, una delgada franja invisible donde se tejían los sueños; Esos días inolvidables los llevo en la mitad de los huesos. 
Amarilla mira que los olores son ese tejido invisible que conectan todos los recuerdos y los días.. Te dije que cada vez que tuvieras un sueño con lluvia era porque yo estaba debajo de un urapán soñando contigo, con tu olor a opio, a hielo, a noche y me dijiste, esta bien nena, eso pensaré...
Rafael Chaparro. 
Al cabo de un rato no eres mas que una sombra que sostiene un cigarrillo entre los dedos o tal vez unos labiales que pronuncian palabras incoherentes rotas inconexas cerca del humo cerca de los ceniceros y te das cuenta que tienes el corazón lleno de nicotina y te dan ganas de dejarlo con colillas y luego sales a caminar y ves este cielo del amanecer totalmente deprimido descompuesto a punto de venirse abajo y solamente piensas en meterte en la cama y no pensar en nada en absolutamente nada. 
Rafael Chaparro